LA CONVIVENCIA EN ACCIÓN,
FOMENTA LA COMUNIÓN
Queridos hermanos y hermanas en el Señor:
Que rápido pasa el tiempo y entramos ya al último trimestre del año. Mes a mes hemos reflexionado sobre los valores que nos ayudan a avanzar en la propuesta de este año, LA CONVIVENCIA.
Significado de Comunión
En el mes de octubre nos detenemos sobre el valor de la COMUNIÓN. En él prácticamente están resumidos todos los anteriores: tolerancia, gratitud, confianza, humildad, diálogo, amor, prudencia etc. Pero ocurre que a veces la idea que se tiene de comunión, generalmente está asociada con el acto de comulgar en la misa. Se habla de que “el niño hizo la primera comunión” o que voy a “recibir la comunión” etc. Naturalmente este acto sacramental tiene el significado de que, quien lo hace, es porque se siente realmente unido a Jesús y a la Iglesia y que en él no existe ni voluntad ni situación de separación del Señor y de su Iglesia.
Pero es bueno que miremos primero su significado descomponiendo la misma palabra en dos: COMÚN y UNIÓN. “Común” significa lo que es compartido por muchos o por todos y “unión” cuando se establece entre todos un vínculo profundo de unidad, de cercanía de un nosotros, de ser uno. De modo que el efecto de la Común – unión es la COMÚN-UNIDAD, es decir la COMUNIDAD. Así podemos comprender que desde el punto de vista cristiano, no hay propiamente comunidad si no hay comunión entre las personas.
La Comunión en Dios expresada por Jesús
Pero precisamente es bueno ver dónde está el modelo de la comunión para ver su verdadero significado. Entonces necesariamente tenemos que mirar a Dios, en la Trinidad, modelo de unidad y de comunión. Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo viven en profunda comunión porque todo lo que cada uno es, también es común a los tres, por eso la unidad de las tres divinas personas. Jesús nos ha dado a conocer esta realidad que existe en Dios.
Entendemos por tanto el deseo de Jesús expresado en el Evangelio de San Juan, en relación con la comunión que quiere de nosotros, de su Iglesia, de la humanidad: “Que todos sean uno, como Tú Padre, estás en mí y yo en Ti; que también ellos sean uno en nosotros “(Jn 17,21).
Este deseo y propósito de Jesús para su Pueblo, que se inspira en la Santísima Trinidad, aparece realizado en la vida de la Iglesia, que debe construirse siempre como “casa y escuela de comunión”. Podemos recordar el testimonio de las primeras comunidades cristianas como aparecen en los Hechos de los Apóstoles en donde se describe el estilo de vida en unidad que desarrollaban y donde el denominador común era el compartir: “Los creyentes estaban todos unidos y poseían todo en común” (2,45)
Para aplicar
Estamos llamados a vivir en unidad, en comunión para realizar plenamente nuestra vida cristiana y la santificación en la Iglesia. La Iglesia es comunidad y por tanto se construye en la comunión de todos: Comunión con Dios y comunión entre nosotros; comunión con el Papa, sucesor de Pedro, signo de unidad en la Iglesia y comunión con los Obispos que a su vez están en comunión con el Papa; comunión entre todos nosotros, en nuestras parroquias, grupos y movimientos.
Si participamos activa y conscientemente en el Proceso Diocesano de Evangelización y Renovación (PDER) de nuestra Arquidiócesis, que tiene como propósito justamente construir la Iglesia - comunidad que el Señor quiere, entonces estaremos realizando en forma concreta el deseo del mismo Jesús de ir construyendo en nuestra realidad, la unidad de todos en una sola familia en la que El nos da la vida abundante que nos santifica y nos permite vivir en comunión.
Con mi fraterno saludo en comunión.
+ ISMAEL RUEDA SIERRA
Arzobispo de Bucaramanga